Criaturas Mitológicas Incas

El imperio Inca estuvo cargado de creencias religiosas bien arraigadas, las cuales cuentan con sus propias criaturas mitológicas y que fueron veneradas, respetadas y admiradas durante todo el tiempo de su duración, trascendiendo a través de la historia y las leyendas.

Pero la verdadera importancia de esta mitología proviene de la incorporación de las criaturas y seres poderosos, nacidos de la naturaleza, pues las creencias religiosas de estas culturas estaban completamente relacionadas con la tierra, el sol y todo lo que es identificable.

Índice

    10 Criaturas Mitológicas Incas más FascinantesCriaturas Mitológicas Incas

    Entre tradiciones, ritos y celebraciones, se veneraban y también se le temía a una serie de criaturas que hoy forman parte de la mitología Inca, pero que en países como Perú o Bolivia siguen siendo indispensables para el desarrollo religioso de muchos pueblos y comunidades, sobre todo indígenas.

    Para conocer un poco más sobre las bestias, demonios y criaturas sobrenaturales que tuvieron su parte dentro de la historia inca, hacemos una lista con las más conocidas y fascinantes de todas las leyendas. ¡No dejes de conocerlas! A continuación, nuestro TOP 10 de criaturas mitológicas Incas.

    1. Pachacámac

    El Pachacámac es una deidad, criatura o dios inca, conocido como el todo poderoso para las creencias y la mitología que viene de la época. Este era capaz de controlar la tierra, el sol, los cielos, los mares y toda la naturaleza, con un poder tan sorprendente que no podían pronunciar su nombre.

    Su representación se debe al género masculino, pues se creía que tenía una serie de esposas como Urpay Huachac Pacha Mama y Mama, nombres e historia que aparecieron en un manuscrito arqueológico encontrado, llamado Huarochiri con información detallada sobre ello.

    Además, el Pachacámac sería la contraparte masculina de la Pacha Mama y está estrechamente relacionado con los poderes de estremecer la tierra, justo como los maremotos, terremotos y hasta tsunamis, ya sea para transformarla o como castigo.

    2. Amaru

    El Amaru era una criatura considerada como dios de las aguas, ya que tenía la capacidad de dominar los lagos, ríos y todo cuerpo acuático de la tierra, además de controlar la vida que en ella se encontraba. Sus poderes eran venerados y respetados por las tribus incas.

    La descripción clásica de Amaru es la de una especie de serpiente o dragón, con cabeza de llama, cola de pez, escamas brillantes y alas con las que podía surcar los cielos. También tenían garras y pezuñas con las que desgarraba a sus presas y se sujetaba de los peñascos.

    Sin embargo, Amaru no era una sola criatura, pues se cree que existieron muchas de ellas con características variadas, pero que compartían la cabeza de llama y el cuerpo de pescado como una elemento común y predominante.

    3. Jarjacha

    Las llamas fueron animales importantes para los Incas y se cree que estas eran testigos cuando se cometían actos de infidelidad o incesto, lanzando una terrible maldición para el practicante. El Jarjacha es una criatura en la que los hombres con malas prácticas se convierten.

    Después de muertos o al anochecer, el pago por haber cometido tales inmundicias era transformarse en una terrible bestia. Pero el verdadero peligro lo corrían quienes se cruzaban en su camino, pues el Jarjacha los escupía y los golpeaba hasta la muerte, sin que el alma lo recuerde.

    Muchas eran las formas que podía adquirir el Jarjacha, pero todas incluían el cuerpo de una llama con varias cabezas escalofriantes e incluso, la cabeza original del practicante, exponiendo su impureza ante todos, pero estas dependían de la gravedad del mismo.

    4. Pishtaco

    El Pishtaco fue una criatura con forma humanoide, de contextura delgada y cara pálida, que deambulaba por los bosques, ríos, estanques y caminos concurridos en el día, pero solitarios de noche. Su distintivo principal es la soledad y la venganza.

    Pishtaco ataca a quienes anden de noche vagando por sus senderos, cortando sus cuellos por detrás y llevándolos hacia su morada, una cueva recóndita desde donde se cree que se encuentran todos los huesos de las victimas hasta el fin de sus días, pero nadie ha vivido para contar su avistamiento.

    Además, se dice que Pishtaco extrae toda la grasa de sus víctimas para venderlas a comerciantes con su forma humana, la cual se inmiscuye y pasa desapercibida entre todos los lugareños. Su carácter solitario lo hace ser una criatura salvaje y despiadada.

    5. Apallimay

    Los Apallimay fueron monstruos que eran capaces de aniquilar a sus presas, generalmente mujeres, usando su poder de encanto y empatía. Se presentaba como un bebé llorando en las profundidades del bosque, pero su llanto podía llegar hasta kilómetros extendidos desde la selva.

    Sin embargo, solo una persona a la vez podía escucharlo, quien corría para intentar salvarlo. Cuando por fin era encontrado y tomado, el Apallimay se montaba sobre la espalda de la víctima y revelaba completamente su forma, hipnotizándola para que cumpliera todos sus deseos hasta la muerte.

    Sin embargo, el Apallimay podía ser eliminado con la ayuda de un curandero, de lo contrario extraía toda la energía vital de sus víctimas hasta matarlas. A pesar de que lucía como un niño, al cambiar de forma se revelaba como una criatura fea, con cara de anciano, cabello graso y colmillos largos.

    6. Supay

    El Uca Pacha fue el inframundo o el infierno para los incas, dominado por un demonio peligroso y despiadado llamado Supay. Esta criatura podía tomar la forma de varios animales a la vez, ya sea cerdos, chivos y hasta la de un toro de manera independiente.

    Pero el Supay tenía una forma característica y principal, con patas de cabra, una cola látigo y cuernos doblados para proteger el inframundo y llenarlo de nuevas almas. De hecho, se pensaba que este demonio era capaz de robar las almas y confinarlas al sufrimiento.

    Debido a sus poderes e imponente forma, el Supay fue venerado como un dios y fue producto de múltiples rituales, incluyendo sacrificios de animales o de bebés para evitar que siguiera tomando las almas de los lugareños.

    7. ichic ollco

    Varias leyendas afirman que el Supay tuvo un hijo que llamó ichi ollco. La herencia que obtuvo de su padre fueron algunos rasgos físicos, como una pata de cabra con pezuñas aniquilantes y una mirada temeraria para hacer que las victimas cayeran rendidas a sus pies.

    Las descripciones clásicas del ichic ollco lo describen como una especie de duende o enano, con cabello rubio y trenzado, una cara rojiza, además de poseer una cola con la que es capaz de destruir árboles y robles con u solo giro, a pesar de que sus piernas cortas no le den impulso.

    Además, el ichi ollco suele ser representado como una criatura traviesa que pueden confundir a sus presas escabulléndose por todo el busque. Su misión principal es llevarle nuevas almas al Supay hacia el inframundo, aun a pesar de las ofrendas que ofrezcan los locales.

    8. Muqui

    Otro de los duendes o enanos más temibles de la cultura inca de Perú eran los Muqui. Se trataban de criaturas que andaban en grupos, pues existían varios de ellos y que estaban en todas las regiones de la época. Sin embargo, tiempo después se relacionó con un duende minero.

    El Muqui tiene una piel pálida, cabello rubio y cara llena de pelo negro, con una barba frondosa y enorme. Está vestido con traje de minero, pues suelen vivir en las grandes cuevas haciendo estragos a los lugareños y condenando aquellos que pretendan robar sus riquezas.

    Aunque el Muqui pudiera estar inspirado en el ichi ollco, en la actualidad tiene un sentido más modernizado, en donde pueden hacer tratos con los mineros para intercambiar sus vidas por una botella de alcohol y hasta una doncella hermosa para pasar su soledad.

    9. Sachamama

    Sachamama era una temible serpiente que vivió miles de años y que tenía una capacidad sorprendente para comer y crecer, hasta el punto en que no pudiera arrastrarse más por lo pesado de su cuerpo. En sus primeros años, esta criatura podía tomar a los humanos por los pies y devorarlos de un bocado.

    Pero con el paso del tiempo, la Sachamama se veía obligada a buscar un lugar en un pantano para poder acostarse por el resto de su existencia. A partir de allí tenía la capacidad de atraer magnéticamente a otras formas de vida, pero preferiblemente humanos para devorarlos.

    La Sachamama era parecida a una boa, pero con grandes colmillos que se clavaban en su piel con cada mordisco. Se dice que la sangre expulsada era capaz de derretir cualquier superficie que tocara, fueran plantas o animales. Y si caía sobre la tierra, esta quedaba estéril para siempre.

    10. Kon

    La benevolencia o maldad de Kon estaba condicionada a la fidelidad de los humanos, quienes debían dejar ofrendas para que este pudiera traer la lluvia y regar los cultivos. Cuando esto no pasaba, Kon convertía grandes extensiones de tierras en zonas estériles y desérticas.

    En caso contrario, Kon apremiaba a sus fieles proporcionándoles lluvia para que sus cultivos crecieran en tiempos más cortos. Era una criatura considerada como una deidad para la cultura inca, formando parte indispensable entre la mitología.

    Las descripciones de Kon lo ubican como una criatura que podía surcar los cielos. Tenía cara de gato y cabeza de felino. Además, su distintivo principal es que era completamente flexible, ya que no tenía huesos en su cuerpo.

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